Enero 27, 2023

    La excesiva exposición solar, unido a factores genéticos y hormonales, puede originar distintos tipos de manchas en la piel Destacado

    La frase de “la piel tiene memoria”, se refleja en estas lesiones al aparecer años después del daño solar

    La excesiva exposición solar, unido a factores genéticos y hormonales, puede dar lugar a la aparición de distintos tipos de manchas en la piel que dan un aspecto apagado y poco luminoso a nuestra cara. Por ello, es imprescindible hacer un diagnóstico dermatológico correcto, ya que existen diferentes características y tratamientos distintos para las manchas.

    Hoy en día, los avances tecnológicos ayudan en el diagnóstico para acceder al tratamiento más adecuado y eficaz.

    Tal y como explica la doctora María Calvo, responsable de servicio de Dermatología y Medicina Estética de Olympia, las manchas faciales se clasifican en dos grandes grupos: los lentigos solares y el melasma.“Los lentigos solares son manchas marrones, en ocasiones de diversos tonos, borde o contorno algo irregular de distintos tamaños, que pueden aparecer de forma aislada o agrupados”, describe la doctora.

    Según la experta, tienen claro origen en la exposición solar acumulada a lo largo de la vida, y en quemaduras solares previas, incluso en infancia y adolescencia, siendo un signo por tanto de foto envejecimiento. La frase de “la piel tiene memoria”, se refleja en estas lesiones al aparecer años después del daño solar.

     De acuerdo a la dermatóloga, van apareciendo de manera progresiva a lo largo de la vida, fundamentalmente en zonas foto expuestas, que han sufrido quemaduras, sobre todo en cara, manos, escote, hombros y extremidades. “Son más frecuentes en personas de piel clara, ya que se queman con más facilidad, pero a veces se ven también en fototipos más oscuros”, indica.

    Lo más importante de estas lesiones, advierte la doctora María Calvo, es hacer un diagnóstico correcto, ya que en ocasiones se pueden confundir con lesiones malignas, denominadas lentigo maligno, que deben ser tratadas con cirugía.

    “Para tratar estas afecciones en Olympia disponemos de plataformas láser con una longitud de onda que es absorbida por la melanina, de forma que se destruye el pigmento y desaparece la mancha”, asevera la doctora Calvo.

    Como señala la especialista se trata de un tratamiento sencillo e indoloro, que tras realizarlo deja una pequeña lesión costrosa en la zona que se cura en 7 días. “Es muy importante realizar una estricta protección solar las semanas siguientes al tratamiento y el momento más adecuado para tratarlas son los meses de invierno. Cuando hay muchos lentigos, se puede realizar también un barrido de la zona, con luz pulsada, que, de manera muy poco agresiva, consigue una unificación del tono y aumento de la luminosidad”, señala.

    Melasma

    El melasma es una mancha oscura, de aspecto más difuso que los lentigos, que se suele distribuir en la zona de las mejillas, labio superior o frente. “Tiene un origen hormonal, de forma que aparece sobre todo tras la toma de anticonceptivos orales, embarazos o tratamientos hormonales, aunque también tiene cierta predisposición genética”, reconoce la dermatóloga.

    Esta afección se agrava claramente con la exposición solar, de forma que empeora en los meses de primavera y verano y se aclara en invierno. Como afirma la doctora Calvo aparece más frecuencia en fototipos altos y se puede ver tanto en mujeres como en hombres, aunque en estos últimos con menor frecuencia. Existen a su vez, distintos tipos de melasma, de distribución más superficial o más profunda, con mayor o menor componente vascular.

    “Es importante hacer un correcto diagnóstico y clasificación para adoptar el tratamiento, que consiste en la combinación de productos cosméticos despigmentantes de uso domiciliario, con peelings químicos en consulta, así como la utilización de algunas fuentes de luz que en función del tipo de melasma pueden ayudar. Además, en ocasiones se utilizan tratamientos médicos asociados que potencian los resultados”. De manera muy especial, requiere un cuidado y mantenimiento estricto antes, durante y tras el tratamiento, ya que se trata de una lesión con gran tendencia a la recurrencia”, concluye la dermatóloga de Olympia.

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