FLANDES y GANTE

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En este artículo queremos proponeros un viaje de siete días, en el que cuatro de ellos los pasamos navegando sobre las aguas del río Yser, y tres en la espectacular Gante. Una de las ciudades más encantadoras y estimulantes que hemos tenido la oportunidad de visitar.

Semana plena: crucero fluvial por FLANDES Y GANTE

Por A.B.S y Nuria Araguás. Fotografías Evasión © Marc Keller.  Foto Portada: Fintele


 EL CRUCERO DEL PEQUEÑO FLANDES

El navegable río Yser, nace en Francia, y desemboca en la ciudad belga de Nieuwpoort, directamente en el mar del Norte. Sus 78 kilómetros estuvieron muy transitados por comerciantes desde la época romana y hasta la primera mitad del siglo XX. Durante cuatro días hicimos un pequeño recorrido fluvial por este plácido río, que discurre por la región de Westhoek, situada al noroeste de Flandes. 

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No hay que olvidar que existen diferentes recorridos fluviales por Flandes para disfrutar de unas vacaciones distintas, por las vías navegables flamencas. La elección consistirá en los días de que dispongas y lo que quieras visitar. Infórmate en www.leboat.es y en www.flandes.net. 

Nosotros elegimos el “minicrucero del pequeño Flandes” un magnífico recorrido, saliendo de la ciudad de Nieuwpoort, visitando a nuestro paso los pueblos de Diksmuide, Ypres conocida como Leper y Veurne. De regreso atracamos en Fintele en busca de la Abadía de los Agustinos donde se encuentra una de las mejores cervezas del mundo.

Como antecedentes comentar, que nuestro recorrido fue el escenario de las luchas más feroces y despiadadas que acontecieron en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Por ello, hemos encontrado vestigios y numerosos acontecimientos históricos a nuestro paso. Además, hay que tener en cuenta, que durante los próximos 4 años se conmemora el aniversario de La Gran Guerra y que mejor que estos campos de batalla, testigos de una pequeña pero dolorosa parte de nuestra historia, para mostrarnos algunos de los episodios vividos en el frente de la contienda. 

Para ponernos un poco en situación, en 1914 el ejército Alemán invadió Bélgica para abrirse paso en su camino a Francia. Fué una “guerra de trincheras”, no siendo fácil para los campos de Flandes, ya que se presentaban serios problemas puesto que al estar el nivel del agua a poco más de un metro de profundidad, cualquier trinchera que se excavase se inundaba rápidamente. Por ello, muchas “trincheras” en Flandes estaban por encima de la tierra, construidas a base de de sacos de tierra. Actualmente se pueden ver algunas de ellas.

Queremos insistir, que este viaje nos ha ilustrado y enseñado rastros de una pequeña parte de la historia que pensamos no se debe olvidar. 

Pues bien, una vez organizado el barco con provisiones, bicicletas y una pequeña clase de media hora de instrucciones para el manejo de la embarcación, comenzamos saliendo del puerto de Nieuwpoort. 

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Diksmuide

En este lugar el río Yser desemboca en el Mar del Norte, y con nuestras bicis, decidimos, antes de partir, hacer un pequeño recorrido por esta ciudad de la costa belga.

Observamos que es un lugar frecuentado por familias, con un gran paseo marítimo y amplia playa de arena. En sus bares y restaurantes el marisco y pescado fresco son las estrellas de la gastronomía. Un marco ideal para explorar en bicicleta o pasear.

La ciudad, por supuesto, nos ofrece entre otras, construcciones en estilo normando así como la magnífica y conocida estatua creada por Jan Fabre llamada “Búsqueda de Utopía”. En la oficina de Turismo ubicada en una bonita plaza llena de bares y restaurantes podemos encontrar las rutas de la zona. Posee uno de los mayores puertos deportivos del litoral flamenco.

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Veurne

Después del paseo y tras las directrices de la naviera sobre esclusas y puentes nos adentramos en las tranquilas aguas el río Yser dirección a Diksmuide. Una navegación agradable, en solitario, con alternancia de bosques y campos verdes y abiertos. Numerosas especies de aves nos acompañan en el camino. Tras unas 3 horas, atracamos en Diksmuide enfrente de dos sorprendentes monumentos a orillas del río. La torre del Yser, un edificio de 85 metros que alberga un museo de 22 pisos y un arco de piedra que fue construido tras las guerras mundiales que castigaron Bélgica. El museo es bastante interesante y en el te puedes documentar además de hacerte una idea de cómo fue la vida en la I Guerra Mundial. Desde su terraza, se obtienen unas impresionantes vistas de la campiña belga. La otra edificación es la monumental “Puerta de la Paz”.

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Diksmuide

Desembarcamos las bicis y pedaleando llegamos a la Plaza del Mercado, donde resulta interesante visitar la iglesia gótica de San Nicolás. Y hemos de señalar, que Diksmuide es famosa por su deliciosa mantequilla y tiene una repostería de excepción.

Por la mañana y antes de nuestra partida nos dirigimos dos kilómetros a las afueras de la ciudad a visitar “La Trinchera de la Muerte”, corazón de la resistencia Belga. Es uno de los enclaves más significativos en esta parte de Flandes. Esta trinchera, situada a 50 metros del búnker Alemán y de un kilómetro de largo, fue uno de las posiciones más peligrosas del frente occidental. La visita es gratuita y el camino acogedor. 

Partimos hacia Ypres, también conocido como Leper (en neerlandés). Aquí la naturaleza nos acompaña a lo largo del apacible trayecto. 

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Tricheras

 

Solo con nuestro acercamiento a puerto, observamos que es una urbe bastante más grande que la anterior, de hecho y tras informarnos, es la cuarta más grande del Flandes occidental. Ciudad floreciente en el siglo XIII por su industria de tapices y paños, posee una plaza, la “Grote Market”, de gran extensión y con un importante patrimonio histórico. El edificio que más destaca es el “Mercado de Telas”, de gran belleza y que bien merece una visita. En el se ubica el Museo “The Flandes Fields”, otra puerta a la Gran Guerra. Aprovechando la ubicación, puede visitar el campanario al que se accede por el mismo edificio, y,  por el pasadizo que da al otro lado, visitar La Catedral de San Martín, donde tuvimos la oportunidad de toparnos en su interior con una exposición de arte contemporáneo, sorprendiendo el enorme contraste con las tradicionales pinturas y esculturas eclesiásticas.

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Diksmuide

Al ser municipios cercanos, también Ypres fue una ciudad devastada por la Guerra. Aquí numerosos soldados británicos y aliados dieron su vida al defender el último bastión en territorio Belga, que daba acceso al puerto estratégico de Calais. La ciudad fue prácticamente destruida en su totalidad y sus alrededores fueron campos de batalla donde murieron alrededor de unos 300.000 soldados. Es por esto, que en Ypres se encuentran imponentes monumentos en memoria a los caídos, así como varios cementerios militares en sus alrededores. 

La Puerta de Menen, es uno de estos monumentos. Es en este imponente arco de entrada a la Plaza, desde 1928 se realiza todos los días a las 8 pm, un pequeño homenaje al toque de trompetas, a los soldados que dejaron sus vidas defendiendo la ciudad. 

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Fintele

Hemos de decir que a pesar de los tristes acontecimientos, Ypres ha reconstruido sus edificios más emblemáticos y se respira gran espíritu de renovación. Encontramos una ciudad animada y dinámica donde disfrutamos de una gran variedad de cervezas locales en los alrededores de su espectacular plaza. 

Tras degustar también la cocina local, croquetas de gambas, estofado a la cerveza y  queso con mostaza, partimos hacia Veurne, haciendo un alto en el camino, un lugar llamado Fintele. Empeñados en encontrar la Abadía donde se hace la mejor cerveza del mundo: La Abadía de Westvleteren, es ahí donde atracamos. En esta Abadía, los monjes hacen esta cerveza solo para su sustento. No se exporta y es en el único lugar en donde se puede degustar y comprar, permitiendo solo llevar una caja por persona. Decir que La Abadía está a cierta distancia de Fintele, pero con nuestras bicicletas y carril bici atravesando granjas, pueblos y extensos campos de trigo, disfrutamos del camino, conociendo nuestra merecida recompensa. Y podemos decir que sí que lo fue. 

Tras pernoctar, salimos muy temprano y comenzamos nuestro regreso a Nieuwpoort, ya que teníamos por delante fantasmagóricas esclusas y puentes que suponían toda una aventura.

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Remontamos el río hasta Veurne, donde una vez atracados disfrutamos de esta ciudad acogedora y de la encantadora ruta de media hora que nos ofrece, paseando por su centro histórico. Resulta interesante visitar la iglesia de Santa Walburga y su jardín, el ayuntamiento y el pabellón español, que sirvió como cuartel general a las tropas españolas.

LA PREFERENCIA POR LA CERVEZA BELGA

Desde la Edad Media Bélgica tiene una gran reputación por sus cervezas. Es el país, casi con seguridad, donde se ofrecen la mayor variedad de ellas. Todo un paraíso para los amantes de la cerveza con más de 600 diferentes. Su elaboración es artesanal y casi todas se sirven en sus propias jarras y copas personalizadas. Y no puede ser de otro modo, es aquí donde se han de servir, por su adecuada forma para mejorar su sabor. Esta distinción nos puede parecer un poco snob pero los belgas se toman su cerveza realmente en serio, y no, sin razón. 

Nosotros hemos tenido la oportunidad de probar muchas de ellas, y, en su mayoría podemos certificar que son grandes maestros cerveceros por su naturalidad, diversidad y sabor. Algunas que nos fascinaron fueron “Trappistes Rochefort” “Delirium Tremens” “Delirium Nocturnum”, “Hoegaarden”, “La Choufe”, “St Bernaudus”, entre otras muchas, no menos deliciosas y refrescantes.

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 Cerveza Belga y Casa de la Mostaza

En el ranking de la mejor cerveza del mundo tenemos la elaborada por los monjes de la abadía de San Sixto de Westvleteren, esta cerveza se vende por semana desde las puertas del monasterio, no tiene etiqueta y se caracteriza solamente por un simple tapón amarillo. 

GASTRONOMÍA BELGA

Aunque Flandes sigue identificándose mucho con delicados gofres, patatas fritas, cerveza y chocolate, hemos descubierto mucho más. Hemos probado algunos platos típicos: los mejillones, cocinados al vapor y acompañados de salsas, las croquetas de gambas, la carne de buey a la cerveza , el famoso waterzooi (un guiso de pollo o pescado y verduras). También destaca el conejo a la mostaza con cerveza y de la  Región de Valonia, sus embutidos, las albóndigas al estilo de Lieja y sus exquisitos quesos.

Si hemos de destacar algo y no sin motivo es el chocolate. Los artesanos belgas han merecido su fama gracias a utilizar productos naturales de cacao al 100%, por la variedad de las formas y rellenos de los bombones -pralinés- y por el proceso de elaboración artesanal presente en todo el país. Todo un placer para el paladar.

UN PAÍS PARA CICLISTAS

Numerosas rutas nos permiten recorrer las ciudades y pueblos por su carril bici. Existen rutas peatonales por los que circulan las bicicletas para poder acceder a los lugares más emblemáticos del centro histórico.  Sin duda una alternativa más para aquellos usuarios más activos, que deseen disfrutar del país de una forma más original, y sobre todo, tan auténtica.

Aparte de muchas otras razones para visitar este país, Bélgica es el destino ideal para los amantes del arte y la cultura por su gran oferta nacida de la herencia de los famosos pintores flamencos y su patrimonio arquitectónico. 

GANTE: CIUDAD INSPIRADORA

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Vista Aérea Gante

Gante es indudablemente una bellísima ciudad flamenca, excitante y dinámica. Ciudad de arte y patrimonio arquitectónico medieval en la que, aunque nos parezca que a primera vista el tiempo se detiene, posee esa energía vital que la propulsa a la vanguardia. Nos sorprende el enorme choque de la mezcla de estilos que van desde el siglo XIII hasta el siglo XXI. En el corazón de la ciudad, una infinidad de fachadas de cuentos de hadas entorno a canales y puentes, cautiva al visitante. Es el Muelle de las Hierbas, punto de encuentro y corazón de la urbe. Una estampa imborrable en el recuerdo de cualquiera que visite Gante.

Gante es una ciudad flamenca que se sitúa en la confluencia del río Lys con el Escalda. Fue una comarca poblada por los celtas. De de ahí su nombre, ya que Gante en celta “ganda” significa “convergencia” (en referencia a los dos ríos). Desde el año 1000 hasta el 1550 compitió con París por ser la ciudad medieval más grande del norte de Europa, entre otros motivos, gracias a su desarrollado puerto comercial. Fue una ciudad de disputas por los derechos civiles y elevados impuestos. Además, fue la ciudad natal de Carlos I de España y V de Alemania. Cuatro columnas con escenas de su infancia situadas en los extremos de un bonito puente de madera, dan cuenta de la ubicación del Palacio de Prinsenhof, donde nació.

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Muelle de las hierbas

Gante es una ciudad joven y enérgica. Quizá lo que más nos atrae es la combinación de elementos arquitectónicos en un mismo espacio. Un lugar donde se mezcla el arte a lo largo de la historia. Hoy en día sus ríos, ofrecen un bello espacio para navegar, pasear por sus orillas, recorrerlos en bicicleta o incluso pescar. Además posee una gran vida social y cultural. Por otro lado, tiene una ubicación excepcional, ya que se encuentra entre Brujas y Bruselas, a una media hora de ambas en tren.

Si el tiempo acompaña y eres una persona activa, es muy agradable hacer una ruta en bicicleta y parar en los lugares de interés. En la moderna oficina de Turismo puedes orientarte sobre las distintas rutas temáticas. Está situada en la bella Plaza Sint- Veerleplein dentro de la antigua Lonja de Pescado, cuya monumental frontal con Neptuno y Lys no pasa desapercibido. Aquí también podrás informarte sobre los distintos paseos en barco que se ofrecen en varios idiomas, recorridos y alquiler de barcos o vespas. Posee una espectacular mesa digital, con toda la información de lo que esta ciudad nos brinda.

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Castillo de los Condes de Flandes

Asimismo recomendamos sacar la Citycard Gent ya que por 25-30 euros puedes acceder durante 48-72 horas a museos, monumentos y principales atracciones. También incluye tranvía, autobús y paseo en barco.

Todo el centro histórico es de obligado recorrido y como visita imprescindible “La Catedral de San Bavón”. Quien no la ha visitado, se dice que no ha estado en Gante, ya que en su interior, además de obras que nos muestran parte de la historia de la ciudad, figura la obra maestra más importante de la pintura flamenca, “El Cordero Místico” de los hermanos Van Eyck (1432). Esta es una de las obras más codiciadas y sustraídas de la historia, y forma parte, de las obras recuperadas por los Monuments Men en la mina de Altaussee, en la Segunda Guerra Mundial. Actualmente la Catedral, conserva el políptico, con 11 de sus 12 paneles originales. El panel de “Los Jueces Justos” desapareció en 1934 y a día de hoy, no ha sido encontrado.

Situada en el corazón de Gante, topamos con una impresionante fortaleza,  el Castillo de los Condes de Flandes, construida en el siglo XII. Esta magnífica edificación con foso, está situada a la orilla del canal y aunque fue  reconstruida en el siglo XIX, ofrece almenas, exposición de armas de la época, mazmorras y salas e instrumentos de tortura. Si bien esto no es muy agradable, merece la pena subir por sus murallas y contemplar las espectaculares vistas panorámicas de la ciudad.

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Puente de San Miguel. Campanario

 

Otra de las monumentales torres que embellecen Gante y a la que es posible subir, es el Campanario Municipal, El Belfort. Es asombroso como las 45 campanas tocan una melodía cada quince minutos del extraordinario carillón.

Igualmente, el inequívoco edificio del Ayuntamiento, nos ofrece una recopilación de la arquitectura desde el siglo XV al siglo XVIII. Toda una mezcla de estilos. En su escalinata exterior y en ciertas épocas del año es posible contemplar alguna boda. Nosotros nos cruzamos con unas cuantas novias por las calles, puesto que Gante es un buen escenario fotográfico. Para ver el interior del edificio, siempre y cuando no os vayáis a casar, hay que hacerlo con un guía.

El extraordinario panorama que se vislumbra sobre El Puente de San Miguel hacia el Muelle de las Hierbas es único, y permite al visitante observar las diferentes construcciones situadas en cada orilla de este antiguo puerto. En una orilla se sitúan una hilera de edificios singulares, como la Casa Gremial de los Medidores de Grano, la Casa Gremial de los Marineros Libres o el Almacén de Trigo.  Aunque de la mayoría de los edificios originales sólo se conservan sus fachadas, el lugar mantiene aún su belleza original y es un testimonio directo del florecimiento de la economía gantesa durante la Edad Media. En la otra orilla se encuentra el Muelle de los Granos, donde atracaban los barcos que realizaban las rutas del comercio de especias.

El Muelle de las Hierbas es un sitio ideal para hacer un alto en el camino cuando se realiza una visita a Gante. El bullicio de gente, mezcla de ganteses y turistas, es constante y contribuye a realzar la belleza del lugar.

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Canal nocturno

En Gante hay mucho que ver. La Abadía de San Pedro y su viñedo,  La Iglesia de Nuestra señora de San Pedro, La Iglesia de San Nicolas, La casa Gremial de los Albañiles, la ópera, La Universidad, el Mammelokker, el Achtersikkel, el Castillo de Gerardo el Diablo, o el Pabellón Municipal Stadshal, el Korenmarkt, La iglesia de San Miguel, son entre otros muchos interesantes lugares de visita aunque algunos de ellos las encontraremos en nuestro caminar por el casco antiguo.

La ciudad ofrece al visitante interesantes museos, como “La Casa de Alijn”, que rodeada de su trágica historia, nos muestra la vida de los ganteses en épocas pasadas.

Muy atrayente es la visita al museo de Bellas Artes, que con su gran diversidad, formula una interesante perspectiva de las artes plásticas hasta la Segunda Guerra Mundial y al S.M.A.K que nos muestra las obras de los artistas contemporáneos. No hay que olvidar el STAM, museo de la ciudad, recientemente inaugurado. Particularmente está ubicado en una abadía del siglo XIV, un convento del siglo XVII y dos edificios del siglo XX y XXI.

Nos quedamos sorprendidos con la elegancia con que los ganteses decoran los escaparates de sus tiendas, a los que nos quedamos mirando embelesados. Tiendas con mucho encanto, ya sean boutiques, retro, flores, libros, arte o de exquisiteces, y por supuesto, las de los dulces y chocolates que se muestran como joyerías a los ojos de los mas golosos. 

Los domingos se descubren los diferentes mercados de la ciudad. 

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Albóndigas, plato típico. Detalle Bici en el Canal

En la Oficina de Turismo podemos coger el mapa de la una ruta y ubicación de los mismos, dependiendo en lo que estemos interesados, aunque nos toparemos con algunos de ellos en nuestro recorrido. 

Para efectuar compras de las firmas más importantes hay que dirigirse a la calle Veldstraat. No olvides parar en el numero 55 a contemplar la fachada gantesa típica de estilo rococó. Se trata del Hotel D’Hanesteenhuyse y se puede entrar a visitar sus lujosos salones.

No se puede pasar por alto la fábrica de mostaza casera “Tierenteyn-Verlent”, sita en Groentenmarkt, 3, donde desde 1790, la venden al peso y si no llevas tu propio envase, puedes adquirir un tarro de diversos tamaños. Pruébala, es muy probable adquieras uno de vuelta a casa.

Enfrente de esta atípica tienda, se sitúa el Mercado de la Carne, en un edificio medieval, al que sugerimos entrar después para tomar un saúco y una ración de embutidos ganteses, entre los que se encuentra el jamón en salazón. 

Eso sí, para los naturistas hay que recordar que esta ciudad tiene el mayor numero de restaurantes vegetarianos de toda Bélgica y que los jueves se implantó como iniciativa el “Veggi Day”. Así que si te encuentras en Gante, no dudes en disfrutar de una deliciosa comida vegetariana.

Para el aperitivo recomendamos pases por “Bierhuis”, sito en Groentmarkt 9, donde podrás saborear una gran variedad de cervezas belgas a orillas del canal. Y contiguo a esta cervecería, un lugar llamado “Dreupelkot” con otra especialidad, los “Jenever”. Son licores de todo tipo de sabores inimaginables y no te puedes hacer una idea de su amplísima carta. Casi seguro que no probarás solo uno.

Podemos decir que quien no ha paseado por Gante de noche, se ha perdido todo un espectáculo. Sus edificios, monumentos, canales, puentes y fachadas se iluminan proyectando un panorama sin igual. Es sorprendente la belleza visual que se nos ofrece al salir de un restaurante después de cenar. Nosotros lo hicimos en uno de los edificios más antiguos que data del siglo XIII, el Restaurante “Belga Queen”, y que no puede tener mejor emplazamiento, el Mulle de las Hierbas. Su cocina de especialidades belgas es excelente y aunque no lo parezca se puede entrar a tomar un café, un refresco o un sándwich. Merece la pena ver el interior, en el que, increíblemente, y tras atravesar la fachada reina un aire de arquitectura vanguardista.

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Por supuesto esta ciudad manifiesta muchísimo dinamismo y vida nocturna donde encontrar ambiente cualquier día de la semana, de lunes a domingo. Por sus numerosos conciertos, sus escondidos rincones de música jazz, sus animadas discotecas y sus alegres calles, Gante disfruta de una atmósfera propia. También dispone de un sobresaliente Culture Club, una de las discotecas más grandes de la ciudad. 

Para ver la agenda consulta en la mesa digital de la oficina de turismo o entra en www.visitgent.be

EVENTOS 

Gante celebra sus fiestas durante 10 días en la segunda quincena de julio. Nosotros no pudimos, pero si se tienes la oportunidad de poder estar allí, la ciudad se llena de cientos de actuaciones, teatro interior y de calle, ferias, desfiles y conciertos. Toda una llamada para pasar allí unas vacaciones inolvidables y poder disfrutar de la alegría de los ganteses en un marco sin igual.

El deslumbrante Festival de la Luz se realiza de forma bienal en el mes de Enero y supone un recorrido de luz artística por toda la ciudad.
El Festival de Flandes es en Septiembre-octubre. Se trata de un certamen para los amantes de la música clásica.
En el Festival de Cine, estrellas y apasionados de la pantalla grande se dejan caer por este evento internacional que se realiza en octubre.
Un clásico del ciclismo en pista cubierta son los Seis Días de Gante que se efectúa en el mes de noviembre.
Las Floralias de Gante y cuya próxima edición será en abril de 2015, muestra el jardín interior florido mas grande del mundo. Es quinquenal.
Toda la información en www.visitgent.be

En resumen, Gante nos ha parecido una ciudad atemporal donde se observa el pasado, se vive el presente y se vislumbra el futuro. Una ciudad donde apetece quedarse más.

AGRADECIMIENTOS

A Ángeles Alonso-Misol de la oficina de Turismo de Bélgica en España por su prontitud, eficacia y profesionalidad que nos demuestra continuamente.
A Katalin Chavanetz de la oficina de Turismo de Gante por su hospitalidad, amabilidad y simpatía.

 

 

 

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