Aeronáutica Destacado

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Cuando los hermanos Wright consiguieron volar durante 12 segundos en 1903 no imaginaron que algún día podrían existir los vuelos al espacio. Llega el futuro de la aviación comercial.

El hombre del Renacimiento, en un auténtico despertar de la inteligencia y el arte, comenzó a fijarse en la habilidad de las aves para volar. En concreto, sería uno de los personajes más inteligentes y atrevidos de la historia, el gran Leonardo Da Vinci, quien escribiría dos tratados sobre el vuelo de los pájaros (entre 1486 y 1515).

Fijándose en las aves, el gran Leonardo diseñó una máquina a la que llamó Ornitóptero. Era muy parecida al ala delta actual y constaba de unos amortiguadores para que actuaran como patas de pájaro, y un complicado sistema de poleas, cables y palancas para que ayudaran al piloto a mover las alas y generar la energía necesaria para el vuelo.

Sin embargo, pronto comprendió que el peso y la musculatura del hombre nunca podrían conseguir generar la suficiente energía como para sustentarle en el aire. Y es que al final todo se reduce a corrientes de aire y una sustentación del cuerpo que quiere volar.

Leonardo no pudo, pero al final volaríamos…

Origen y futuro de los vuelos comerciales

Por David Escribano. Artículo cedido por skyscanner.es

El origen de la aeronáutica

A pesar del interés que durante siglos tuvo el ser humano en crear una máquina con la que poder volar, pocos avances se hicieron antes de 1800. Hasta ese momento, fueron pocos los científicos o mecánicos que le dedicaron una labor intensa y profunda a este proyecto.

Sin embargo, durante el siglo XIX se produjo la evolución de una comunidad de científicos técnicamente entrenados y los avances comenzaron a darse a gran velocidad. Sería a finales de ese siglo cuando los hermanos Wright – Wilbur y Orville, estadounidenses – comenzarían a acercarse a su objetivo: construir la primera aeronave capaz de volar.

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Empezaron con planeadores. Tras los intentos fallidos de sus modelos, creados entre 1900 y 1902, fueron afinando los cálculos y, tras conseguir un primer planeador con garantías a finales de 1902, dedicaron 1903 a la creación de un sistema de propulsión. Finalmente, el 17 de diciembre de 1903, lograron realizar cuatro vuelos cortos con una aeronave propulsada. El primero duró 12 segundos y logró recorrer la escasa distancia de 30 metros.

Wilbur y Orville Wright habían inventado el primer avión.

Por qué vuelan los aviones

Y uno se pone a mirar esos enormes pájaros de metal, fibra y muchos otros materiales y se pregunta cómo puede ser que vuelen.

Pues al final, tal y como observaron el gran Da Vinci y los hermanos Wright, todo está relacionado con las corrientes de aire y la capacidad de generar una sustentación suficiente para aguantar el peso de esos grandes aparatos.

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Si alguna vez has visto el despegue de un avión (seguro que sí), la primera cosa que notas es el sonido de los motores. Puedes pensar que son esos motores la pieza clave para hacer volar un avión. Pues bien, estás equivocado. La prueba es que hay muchas otras cosas que vuelan sin necesidad de un motor: planeadores, ala deltas e, incluso, aviones de papel.

Si quieres comprender por qué vuelan los aviones, primero tienes que tener claro cuáles son los papeles de los motores y las alas.

Los motores de un avión están diseñados para que el aparato se mueva hacia delante a alta velocidad. Eso hace que el avión corte el aire con gran potencia y este se mueva sobre las alas y fluya hacia el suelo, generando la llamada “fuerza de sustentación”. Es este aire el que sostiene al avión en vuelo. Luego, los motores son los que hacen que el aparato se mueva hacia delante, mientras que las alas son las verdaderas culpables de que se mantenga y ascienda verticalmente.

Realmente, los conceptos son mucho más complejos (que se lo pregunten a los hermanos Wright), pero tampoco queremos que te duermas por profundizar en el asunto.

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Evolución de la aviación

Es increíble cómo ha evolucionado la aeronáutica desde principios del siglo XX hasta nuestros días. Las primeras aeronaves poco tenían que ver con las que ahora conocemos. De hecho, tras el primer vuelo de los hermanos Wright, el mundo entero se volvió loco y comenzó a idear nuevos prototipos.

Entre los años 1903 y 1914 se desarrollaron muchos modelos que incorporaban nuevas tecnologías. Por ejemplo, sería el famoso piloto y técnico brasileño Santos Dumont (cuyo nombre campea en uno de los dos aeropuertos de Río de Janeiro en la actualidad) quien añadiría los alerones.

En Rumanía se completó, en 1914, el primer avión construido por entero con metal. Le llamaron Vlaicu III. Fue justo antes de comenzar la I Guerra Mundial. El avión fue apresado por los alemanes en 1916.

Y después llegaron las guerras. Prácticamente desde su aparición, los aviones fueron utilizados para propósitos militares. Fueron los italianos los primeros en utilizarlos para la exploración y el bombardeo durante la guerra entre Italia y Turquía (septiembre 1911 – octubre 1912).

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Crédito foto: shutterstock.com

Durante la I Guerra Mundial se crearon motores más potentes para nuevos biplanos que eran más veloces y tenían una mayor velocidad de giro y maniobrabilidad. También los modelos más ligeros evolucionaron para ser utilizados como aviones de reconocimiento. En el período de entreguerras el avance continuó imparable. Llegaron los aviones hechos de aluminio y mayor potencia. En 1934, Tupolev construyó, con metal, el que era el avión más grande del mundo hasta ese momento.

Durante la década de los 30, Inglaterra y Alemania inventaron el motor a reacción e incorporarían su uso en los aviones a partir de la Segunda Guerra Mundial. Cazas y bombarderos lo incorporaron, junto con el uso del radar.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la aviación comercial evolucionó de una manera sorprendentemente rápida.

Al principio, se usaron los aviones que anteriormente se habían utilizado en la guerra para el transporte de personas y mercancías.

En 1956 fue la rusa Aeroflot la primera aerolínea que operó rutas regulares con aviones de motor a reacción. Poco después la constructora americana Boeing estableció nuevos niveles de comodidad y seguridad en sus aviones.

A partir de 1980 comienza la era digital de la aviación. No se hicieron grandes avances en velocidad, materiales o distancias cubiertas, sino en los aparatos tecnológicos aplicados a la aviación.

Así se llegaría a lo que conocemos hoy, donde se busca el ahorro de combustible y la mayor comodidad y seguridad de los pasajeros. Han despuntado, con todo ello, las aerolíneas de bajo coste (low cost).

¿Cuándo se realizó el primer vuelo comercial?

El primer vuelo comercial regular de la historia de la aviación se realizó el 1 de enero de 1914. Fue entre las poblaciones americanas de San Petersburgo y Tampa, ambas en el estado de Florida. El encargado de llevar a cabo este hito fue el piloto Tony Jannus, quien ya era, por aquel entonces, una figura popular en el mundo de la aviación.

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Jannus pilotó un Benoist 14 (una especie de bote volador) que transportó a él mismo y al ex-alcalde de San Petersburgo hasta Tampa. La aerolínea se llamó SPT Airboat Line y el pasajero pagó nada menos que 400 dólares por tener el privilegio de ser el primero de la historia. Unas 3.000 personas presenciaron el despegue del avión, acompañado de bandas de música y una gran parafernalia. Eran las 10 de la mañana. El avión despegó y se elevó a su altura máxima (50 pies, poco más de 15 metros) y recorrió, en 23 minutos, los 34 km que separaban ambas poblaciones para después acabar amerizando.

La velocidad máxima del avión era de 103 km/h y tenía un motor de 75 CV.

A partir de entonces, la aerolínea hizo dos vuelos al día, seis días a la semana. El precio del billete era de 5 dólares por persona y otros 5 por cada 50 kg de equipaje. Fue tal el éxito del invento que los billetes se agotaban unos 4 meses antes del vuelo. En 4 meses transportaron a unos 1.200 pasajeros.

¿Cuál es el futuro de la aviación comercial?

Más de cien años después de aquel primer vuelo comercial de Jannus, la aviación ha cambiado muchísimo. El director general de IATA (International Air Transport Association), Tony Taylor, lanzó la siguiente predicción hace un año: “El primer siglo de la aviación comercial ha visto despegar a unos 65 billones de pasajeros. Los siguientes 65 billones volarán en los próximos 20 años”.

Algunos de los cambios que la IATA prevé en los siguientes 20 o 30 años son:

Crecimiento de la demanda de pilotos y los vuelos en el sureste de Asia y otras regiones: las flotas de las distintas aerolíneas continuarán con su expansión por todo el mundo, con dos principales focos calientes: Asia-Pacífico (Boeing predice que se necesitarán unos 226.000 nuevos pilotos en esta región) y África.

• Aviones más rápidos y eficientes: el drástico incremento en la frecuencia de vuelos y número de aviones tendrá un inevitable impacto ecológico. Por eso se tendrán que utilizar nuevos aviones, mucho más ligeros (como el A350-900 de Airbus) y que consuman menos combustible. La energía renovable también tocará a la puerta de la aviación comercial.

• Posible retorno de los vuelos supersónicos: tras la retirada del icónico Concorde de Air France en el 2003, parece que el vuelo supersónico puede regresar. Airbus ha firmado un acuerdo con Aerion (empresa de Nevada, Estados Unidos) para sacar, en el 2019, el modelo AS2 Supersonic Business Jet, que será capaz de transportar unas 20 personas a una velocidad de 1,5 veces la del sonido. Si funciona bien, otras aerolíneas le seguirán.

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• Turismo espacial: no es una quimera que el turismo espacial estará pronto al alcance de aquellos que no hayan sido entrenados como astronautas. Eso sí, prepara una buena cantidad de dinero para ver la Tierra desde el espacio. Las empresas de los magnates Richard Branson (Virgin Galactic) y Jeff Bezos (Blue Origin) son las punteras en el turismo espacial. Cada vez costará menos combustible llevar a las aeronaves al espacio.

• Mejoras en el consumo de combustible: los aviones del futuro, según Airbus, dejarán una huella medioambiental cada vez menor. Podrán despegar con asistencia desde tierra (necesitarán menos longitud de pista y menos combustible), volar en grupo en la misma ruta (distribuyendo mejor la carga de aire y consumiendo menos combustible), elegir rutas más directas (con la relajación de las restricciones de los espacios aéreos) y se usarán fuentes de energía como la eléctrica, el hidrógeno o la solar.

Lo cierto es que el futuro nos sorprenderá más de lo que imaginamos y quién sabe si no veremos hechos realidad los sueños locos de algún cineasta.

 

 

 

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